14 Oct 2022
17 minutos

La importancia de la microbiota en la fertilidad

Hablamos con Carolina García, bioquímica especializada en microbiota y metabolómica, sobre la importancia que tiene la microbiota en el proceso de fertilidad.

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flora y fertilidad

El fascinante mundo de la microbiota y su influencia en la fertilidad

La microbiota es el conjunto de bacterias, hongos, virus e incluso parásitos, que están en nuestro organismo para ayudarnos a hacer las funciones principales. Y unas de las más importantes son la fertilidad y la reproducción.

La microbiota es muy importante en la fertilidad porque nos ayuda tanto a ser fértiles y tener un buen ecosistema para que se implante el embrión, como también para protegernos de los posibles patógenos, que pueden atacarnos a nivel vaginal y endometrial (en el caso de las mujeres) o a nivel genital (en el caso de los hombres).

Herramientas que se disponen para estudiar la microbiota

Las herramientas son muy diversas. Desde estudios por microscopía, estudios por cultivo o estudios por biología molecular. Esta última es la más compleja, porque existen muchas metodologías, desde PCR hasta secuenciación, pero todas llegan a la misma conclusión: estudiar diferentes colectivos de bacterias, hongos, parásitos e incluso virus. El hándicap que hay entre las diferentes técnicas es que cada una detecta un tipo de bacteria u otra, y cada una presenta diferentes sensibilidades.

El estudio es diferente en hombres que en mujeres

Por supuesto, ya que cada uno tiene una microbiota de un estilo. En el caso del hombre, se estudia más la microbiota en la orina, y en el semen para evaluar la fertilidad. En las mujeres se evalúa tanto en vagina como en endometrio.

Hay que tener en cuenta que los hombres tienen una predominancia en ciertos microorganismos, y las mujeres en otros. La ventaja es que la fertilidad es un tema de pareja. Y en la microbiota se demuestra una vez más que esto es un tema importante, porque las microbiotas de hombre y mujer se acompañan en el proceso.

Equilibrio entre vagina y endometrio

La vagina es el canal a través del cual entra el esperma. En el endometrio es donde luego se va a implantar el embrión. Tienen que estar constantemente en contacto. Por ejemplo, en el caso de que haya una inflamación vaginal, estos patógenos pueden llegar al endometrio, condicionando la implantación del embrión. Y al revés ocurre lo mismo: si el endometrio está inflamado, existe una señalización indicando a las bacterias de la vagina, que tienen que proteger al endometrio porque está pasando algo malo. El equilibrio entre ellas es fundamental, ya que así se protegen mutuamente. En la mayoría de los casos de problemas en la fertilidad, esta comunicación desaparece.

El ecosistema sano predominante de una mujer

El ecosistema ideal sería rico en lactobacillus, tanto a nivel intestinal, vaginal y endometrial. El intestino es el mayor reservorio y allí es donde se movilizará el lactobacillus para que llegue a vagina y endometrio. En la vagina los lactobacillus nos darán un PH ácido, y este PH ácido nos protegerá de los patógenos que puedan aparecer. En el caso del endometrio, necesitamos la predominancia de lactobacillus, pero sobretodo de crispatus, que son los bueno, y nos ayudarán a que el embrión se implante, que el ecosistema no está inflamado y a que la mujer esté sana y tenga un buen ciclo menstrual.

La microbiota varía durante el ciclo menstrual

Es muy importante tener claro para qué se estudia la microbiota. Si se estudia para evaluar el ciclo menstrual porque hay una paciente que tiene una amenorrea, será indiferente el ciclo en el que lo vayamos a estudiar, porque realmente queremos que tenga la menstruación. Cuando tengamos un problema de polimenorrea o de dismenorrea, lo importante es evaluar las diferentes fases del ciclo.

En una fase folicular, habrá un problema de sangrado y la microbiota estará muy dispar, ya que se irá perdiendo y se irá reimplantando.

En la fase de ovulación, se verá la predominancia del lactobacillus, sobre todo para favorecer la implantación de dicho embrión.

En la fase lútea, lo que se quiere es proteger este ecosistema lo máximo posible para que no lleguen los patógenos. Por tanto la predominancia seguirá siendo del lactobacillus, con el objetivo de conseguir que el PH sea más ácido.

Otros marcadores interesantes a estudiar

Es muy importante saber dónde está la microbiota: hongos y bacterias que necesitamos ubicar dentro de este sistema. Hay unos marcadores como la IgA (inmunoglobulina A) secretora que nos dicen si hay una infección, la lactoferrina que nos habla de que hay una inflamación y si este ecosistema está muy dañado o no, y también hay otros marcadores como la interleuquina, que también nos habla de inflamación o infección. Y estos fenómenos son provocados por nuestro sistema en respuesta a la microbiota. Por eso es tan importante que miremos la microbiota y su ecosistema, y que lo evaluemos en conjunto, porque lo uno sin lo otro no tiene sentido.

La función de los patógenos en las infecciones

Eso es algo que hay que dejar de estigmatizar. Los patógenos pueden ser enfermedades de transmisión sexual, infecciones fúngicas, víricas…tenemos un poco de todo. Y cada uno de ellos lleva a cabo su función. Por ejemplo las cándidas nos protegen de los metales pesados, tanto en hombre como en mujer.

Muchas candidiasis recurrentes en la mujer son porque, en algún momento del ciclo, han estado expuestas a metales pesados. Su cuerpo no ha podido eliminarlos, y la microbiota ha dicho “vamos a proteger”. ¿Y qué sistema es el que debe estar más protegido? El endometrio. El útero para proteger el bebé que queremos gestar en cada ciclo menstrual.

Lo más importante es que hay que buscar un equilibrio y protección entre el ecosistema tanto del hombre como el de la mujer para protegernos mutuamente, y que la pareja esté libre el máximo posible de estos patógenos.

Cuidar nuestros ecosistemas para buscar el embarazo

La búsqueda del embarazo es un componente multifactorial: entran muchos aspectos. La microbiota es uno de ellos, cada vez coge más peso, y cada vez se está estudiando más. Pero también tenemos que recordar que el ecosistema vaginal, endometrial y seminal dependen del ecosistema prioritario: el intestinal.

Hay que tener muy controlada la microbiota del intestino y lo que comemos. Cuanta más variedad de “colores” comamos, más diverso será nuestro intestino, y más protegidos estaremos tanto en vagina, endometrio, próstata o esperma.

Herramientas clínicas para trabajar la microbiota

Son muy variables: se puede trabajar desde el punto de vista de probióticos, prebióticos, incluso psicobióticos, porque la funcionalidad que tienen nuestras bacterias, también repercute en nuestra salud neurológica, y por tanto, en nuestra fertilidad. También podemos utilizar antibióticos, para controlar los patógenos. Otro aspecto muy importante es la hidratación de nuestras mucosas. Las mucosas no siempre dependen de la ingesta de agua o de probióticos. También dependen de que nuestro sistema esté bien conectado, que no haya una pérdida de conexión entre la vagina y el endometrio.

Pruebas genéticas relevantes

Cualquier prueba es relevante e informativa, pero depende de cada caso. 
Lo importante es acudir al genetista y que sea él quien determine qué prueba se tiene que hacer. 

Aun así, cualquier pareja que está buscando el embarazo se podría beneficiar de dos pruebas en concreto: del cariotipo y del test de portadores.

Buenos y malos hábitos para la microbiota

Es importante diferenciar los hábitos de la pareja, y los de cada uno de los individuos. Un ejemplo de buen hábito es la diversidad en la comida: no excederse en ingerir proteínas, sino comer diferentes tipos de ellas. También son muy importantes los fermentados: alimentos muy nutritivos que nos aportan mucho valor añadido.

Otro aspecto importante es no hacer depilaciones agresivas que puedan condicionar que la microbiota de la piel, tanto en el hombre como en la mujer, acaben en el ecosistema inadecuado. También la higiene: en la mujer, un mal hábito son las duchas vaginales, ya que si eliminamos las defensas en la vagina, tampoco tendremos defensa en el endometrio.

Reducir el uso de colonias y cremas: hay que proteger el olor propio de nuestro cuerpo. Cuando hay mal olor corporal es un síntoma de que algo está pasando, y nuestra microbiota nos está avisando.

Consejos recomendados a parejas que quieran potenciar la microbiota cuando buscan el embarazo

Lo principal es que evalúen la microbiota con un profesional. Que no tomen el probiótico porque les han dicho que funciona bien. Porque puede ser contraindicado en su situación concreta de pareja. En el caso de los hombres, para fomentar una buena microbiota, es importante que tengan una dieta con alto contenido en Omega 3, para fomentar una mayor movilidad del esperma.

Otro aspecto clave es la hidratación: la microbiota vaginal y endometrial dependen mucho de la mucosa. Si no nos hidratamos bien, habrá sequedad y perderemos parte de la biodiversidad que debe haber en la vagina. Es importante también no tomar antibióticos de manera exagerada y rápida, ya que la primera microbiota que perdemos es la vaginal.

 


 
REFERENCIAS

 


ES-NONF-00294