25 Nov 2022
13 minutos

Mitos y realidades de la estimulación ovárica

En el ámbito de la reproducción asistida hay distintas etapas, y una de ellas suele ser la estimulación ovárica. El Dr. Moisés Moreira , director de la unidad de reproducción de la clínica Segrelles IVF-Repro MIR (A Coruña), nos desvela (y tumba) los mitos más habituales alrededor de la estimulación ovárica y de cómo funciona específicamente.

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estimulación ovarica

Fecundación in vitro: en qué consiste

La FIV es el conjunto de tratamientos que, desde hace más de cuarenta años se realizan en ginecología y específicamente en reproducción asistida, para obtener los óvulos de las mujeres, fecundarlos en el laboratorio y finalmente introducir el embrión en el útero de la mujer, para ayudarle a conseguir su proyecto de vida.

Tratamiento médico para la estimulación ovárica

Es un tratamiento muy seguro que consiste en una medicación que va a hacer que estos ovarios produzcan un mayor número de óvulos para que puedan ser fecundados por el semen de la pareja (o del donante si es necesario), para posteriormente introducir este embrión dentro del útero,

En el tratamiento de estimulación ovárica, se establece como habitual que sean entre 9 y 10 días de duración, aunque hay que tener en cuenta que cada mujer es un caso particular. Son tratamientos rápidos, que no se demoran mucho en el tiempo, contrariamente a lo que a priori se piensa.

Tipos de medicación para la estimulación ovárica, pautas y duración

Disponemos de varios tipos de medicación para hacer una estimulación ovárica controlada. Entre ellos tenemos medicamentos que actúan sobre el ovario para que éste produzca un mayor número de óvulos, se desarrollen, crezcan, y luego se puedan retirar.

Un aspecto muy importante es individualizar la administración del tratamiento para cada mujer.

No es lo mismo una chica joven con un ovario poliquístico, con una reserva ovárica altísima y con elevado riesgo de hiperestimulación, que una mujer de edad más avanzada, o con una baja reserva ovárica. Por eso, la dosis debe ser administrada específicamente a cada mujer en concreto.

Otra manera que hay de orientar los tratamientos es evaluando si hubo tratamientos anteriores, viendo qué tipo de medicación se utilizó y cuál fue la respuesta, para a partir de ahí intentar, a posteriori, mejorar algún aspecto para que el resultado sea mejor. Por eso es fundamental individualizar.

Evaluación del tratamiento

El tratamiento se evalúa mediante controles ecográficos. La mujer empieza el tratamiento y pasados 5 o 6 días, acude a realizar una primera visita para hacer un control ecográfico.
Luego se realizan 2 o 3 controles más, cada dos días. No son necesarias muchas visitas a la clínica.

Mitos y miedos de la estimulación ovárica

Lo cierto es que estos tratamientos no suelen producir una gran molestia, ni a nivel personal ni laboral, a las mujeres porque se realizan en un corto periodo de tiempo. La pauta de medicación solamente le va a ocupar a la mujer 10 minutos de su tiempo. Se administra fácilmente. De hecho se la puede auto-administrar, aunque también le puede ayudar la pareja.

Además,el personal médico en las clínicas siempre está a disposición para explicar cualquier duda que se tenga, a la hora de administrarse su medicación.

Un mito que hay que desmitificar es que la estimulación ovárica pueda avanzar la menopausia porque hay un gasto de ovocitos. De manera natural el ovario ya iba a gastar esos óvulos. Para que crezca un óvulo cada mes, el ovario genera y recluta muchos otros óvulos. La medicación lo que consigue es que crezcan todos ellos, que ya de manera natural se iban a gastar. Por lo tanto no hay un adelanto en la edad de la menopausia por hacer estos tratamientos.

El otro gran miedo que hay que frenar es que este tipo de medicación pueda llegar a provocar algún tipo de cáncer de ovario o de mama. Disponemos de datos de 40 años de tratamientos realizados y de decenas de miles de mujeres que han sido vigiladas y controladas durante todos estos años.

Y no hay una incidencia aumentada de casos de cáncer de mama ni de ovario en estas mujeres. Nuevamente hay que hablar de seguridad y tranquilidad en la administración de la medicación y que,a largo plazo, el tener o no tener un cáncer de mama o de ovario no va a estar determinado por haber realizado un tratamiento de reproducción previamente.

Posibles efectos secundarios de los tratamientos

Hay que destacar que habitualmente los tratamientos son muy bien tolerados. Sin embargo, en las fases finales de los tratamientos de estimulación, las mujeres con una elevada respuesta pueden sentir algún disconfort pélvico, por el aumento del volumen de los ovarios. Pero ocurre en un pequeño número de casos.

El componente emocional en estos tratamientos es fundamental, ya que el objetivo que se está persiguiendo es muy importante. Ahí necesitamos contar con un apoyo emocional por parte de la clínica y del entorno de la paciente.

El procedimiento de extracción de óvulos

Se realiza una sedación y bajo control ecográfico, de la misma manera que se hacen los controles ecográficos en una consulta. En este momento los óvulos pasan al interior del laboratorio, dónde los embriólogos los preparan, los fecundan, los cultivan durante unos días, generan estos embriones tan deseados para después transferirlos al interior del útero.

Probabilidades de embarazo después de una estimulación ovárica

No podemos hablar de porcentajes genéricos. Nuevamente tenemos que hablar de individualizar cada caso, dependiendo de la edad de la mujer, la cantidad de reserva ovárica, la calidad del semen…. Siempre tenemos que hablar con los pacientes, explicarles su caso y ofrecerles las posibilidades reales, que van a ser diferentes a las de la pareja que va a entrar después en la consulta. Ninguna mujer es igual a otra.

Recomendaciones generales

Lo primero que hay que pensar es que son tratamientos seguros y rápidos. Los tratamientos no van a poner en riesgo la vida de la mujer, ni su menopausia, ni va a provocar ningún cáncer de ovario o mama. Tienen que confiar en su equipo médico, preguntar todas sus dudas, y tener una información veraz y real de su caso desde el principio.

A nivel de número de tratamientos que pueda hacer una mujer, no existe un límite legal. Hay que utilizar el sentido común y valorar cada tratamiento: cómo ha ido, qué respuestas ha tenido la mujer, qué calidad de embriones hay… Por eso también se tiene que saber parar. No hay límite en términos de salud física, pero sí hay un límite emocional, y el límite de trabajar de manera correcta y ética con los pacientes.

 


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